“Cuando comencé con esta compañía, tenía 53 años de edad y una deuda de $53.000, luchando por criar y educar a cuatro hijos. Estaba tan completamente endeudada que no podía ver una salida. Comenzaba a sentirme desesperanzada. En mi primer año en el negocio, obtuve el triple de dinero que lo que había hecho alguna vez. ¡Parecía increíble!”
"Hoy tengo oficinas en toda América del Norte y el Reino Unido. Sin Primerica, no hubiese podido obtener la clase de ingresos que tengo y hacer las cosas que pude hacer para mis hijos y nietos. Este negocio no se trata todo del dinero que gasta en usted o en las personas que ama, sino la capacidad de marcar una diferencia importante en algo en lo que cree, eso es lo que es especial. Creo en lo que esta compañía hace por las personas”.